Las épocas culturales

ANTIGUA INDIA

La primera época cultural se caracteriza por la nostalgia, una profunda añoranza de lo que habían presenciado

los antepasados en la Atlántida y que había desaparecido tras puertas cerradas. Nuestros antepasados

divisaron todavía con sus ojos espirituales, aunque en forma nebulosa, la sabiduría primordial. Vivieron entre

seres espirituales, frecuentaron el trato con dioses y seres espirituales. Estos eran los sentimientos de las

generaciones de la sagrada cultura proto hindú: con todas sus facultades anhelaban mirar hacia atrás y percibir

lo que habían percibido sus antepasados y sobrevivía en la sabiduría transmitida desde los tiempos más

remotos. Esto fue la causa de que El Mundo exterior que había empezado a presentarse a la vista terrenal del

hombre, la tierra con sus rocas físicas que anteriormente la habían percibido espiritualmente y recién se

manifestaba sus ojos físicos, que este mundo exterior les pareció de valor inferior en comparación con sus

recuerdos. Y llamaron “Maya”, La gran ilusión, aquello que los ojos físicos percibían, el gran engaño del cual

ansiaban escapar. Y los mejores, los más avanzados entre la gente de la primera época cultural, tenían que

capacitarse por vía del método cuyos vestigios sobreviven en el yoga, para elevarse a la altura de sus

antepasados. De esto resultaba un ánimo religioso fundamental que podemos expresar como sigue: ilusión

vana y carente de valores es todo esto que nos rodea en El Mundo sensorial exterior; lo real y auténtico mora

allá arriba en El Mundo espiritual de dondo descendíamos.” Fueron los guías espirituales del pueblo, personas

capaces de elevarse a las regiones donde se había vivido anteriormente.

Esta fue la primera época de los tiempos post atlantes.

Y todas las épocas subsiguientes de este ciclo post atlante tienen la característica de que el ser humano aprende

progresivamente a entender mejor la realidad material, sensorial; de que llegue a comprender paso por paso: lo

que aquí se nos ofrece para los sentidos físicos no debe considerarse mera ilusión, si no obsequio de los seres

espirituales; y no en balde los dioses nos han dado los sentidos. Todo lo que en esta tierra puede fundar una

cultura del mundo material debe ser estudiado y comprendido poco a poco.


ANTIGUA PERSIA

Este mundo que el hombre proto hindú había llamado maya, tratando de escapar de ella añorando tiempos

pasados, a este mismo mundo la gente de la segunda época cultural consideraba como su campo de actividad,

como algo que pedía ser labrado. Así que tenemos entonces la cultura proto persa, de unos 5000 años atrás,

aquella época cultural en la cual el hombre si bien tomaba al principio a la tierra en su derredor todavía como

un elemento enemigo, ya no la consideraba pura ilusión de la cual cabe escaparse, sino campo laborable al cual

precisa imprimir el propio espíritu. Esta tierra, con respecto a su contextura física, es regida por un poder malo,

una fuerza opuesta a lo bueno: el Dios Ahriman. Él rige la tierra, pero el buen Dios Ormuz apoya a los seres

humanos, y estos se ponen a su servicio. Cuando cumplen con su voluntad, transforman este mundo en un

campo de labranza para el mundo espiritual superior, y estampan en el mundo de la realidad sensorial todo lo

que ellos mismos comprenden en espíritu. Un campo para cultivar era para la segunda época cultural el mundo

de realidades físicas, el mundo real para los sentidos. Para el proto hindú el mundo había sido todavía ilusión,

maya. Para el proto persa era en efecto gobernado por demonios malos, pero a la vez un mundo que el hombre

tenía que ir limpiando de los seres de las tinieblas para abrir paso a las entidades buenas al servicio del Dios de

la luz, Ormuz.




EGIPCIO CALDEA

Luego, en la tercera cultura el ser humano se familiariza aún más con la realidad sensorial exterior. Ya no es El

Mundo físico una fuerza enemiga que impera vencer. El proto hindú había sentido al mirar las estrellas: ay todo

eso que me muestran mis ojos físicos no es más que maya, ilusión. Los sacerdotes caldeos observaban el

recorrido y la posición de los astros y se dijeron: al ver las estrellas y mirar su curso lo que pasa allá arriba se

me convierte en una escritura que me permite conocer la voluntad de los seres divino-espirituales. A través de

su obra comprendo lo que quieren los dioses. Ya no se les presentaba El Mundo físico sensorial en calidad de

malla sino que, así como se acepta lo que escribe el ser humano como expresión de lo que quiere, asimismo

aceptaban como escritura divina todo lo que se manifestaba en los astros del cielo y en las fuerzas de la

naturaleza. Y con dedicación afectuosa se metieron a descifrar la criptografía de la naturaleza. De este modo

nació aquella maravillosa ciencia de los astros prácticamente desconocida en nuestros tiempos. Por qué aquello

que hoy se llama astrología surgió por una interpretación errónea de los hechos. La profunda sabiduría

comprendida en la escritura celestial es la que se revelaba en forma de astrología al sabio sacerdote caldeo: los

misterios de lo que veían sus ojos. Esto lo consideraba él la manifestación, la revelación de una fuerza interior

compenetrada por el espíritu.

¿Y qué veían los egipcios en la tierra? Basta con señalar la invención de la geometría, cuando el hombre

aprendió a repartir la tierra de acuerdo con las leyes del espacio, con las leyes de la geometría. Se empezó a

investigar las leyes de la misma maya. En la cultura proto persa se había trabajado la tierra, Ahora se aprendió a

repartirla de acuerdo con las leyes del espacio. Empiezan a estudiar las leyes y se da un paso más allá aún.

Dicen: no por nada nos han dejado en el firmamento una escritura, no por nada nos han manifestado su

voluntad a través de las leyes naturales. Si el ser humano desea promover la fortuna por medio de su propia

actividad, le incumbe imitar en las instituciones que establece aquí, la sabiduría que logra investigar en los

astros.¡Ah, si ustedes pudieran echar un vistazo a los laboratorios de los iniciados egipcios! Ir a otra manera de

proceder que la que aplicamos hoy en el campo de las ciencias. En aquel tiempo eran los sacerdotes los

científicos. Investigaron el curso de los astros y reconocieron el orden y la regularidad que reinan en sus

órbitas, en sus posiciones y en los efectos que estos tienen sobre lo que ocurre en la tierra. Dijeron: cuando en

el cielo se presenta tal o cual constelación, corresponde que tenga lugar tal o cual cosa en la vida pública del

Estado, y cuando se presenta otra constelación también corresponde que suceda otra cosa en la tierra. Al cabo

de un siglo habrá de aparecer tal constelación, así dijeron, entonces algo correspondiente ha de presentarse en

la tierra. Y determinaron con anticipación lo que se precisaría hacer en el curso de milenios. En esto tiene su

origen lo que se llama los libros sibilinos. Lo que contiene no es locura. Los iniciados apuntaban como resultado

de largas investigaciones y observaciones todo lo que tendría que hacerse, para milenios en adelante, y sus

sucesores sabían: con esto se debe cumplir. Y evitaron hacer cualquier cosa que no fuera prescrita de antemano

en estos libros, en conformidad con los movimientos de los astros. Pongamos que se trataba de sacar una ley.

En aquellos tiempos no solían hacer votaciones o plebiscitos. Se consultaban los libros sagrados donde se

hallaba escrito todo lo que cabía hacerse en la tierra para que se constituyera un reflejo de lo que está escrito

en las estrellas; y lo que decían los libros, esto se hizo. El sacerdote egipcio sabía, al escribir aquellos libros, que

sus sucesores iban a cumplir con lo que prescribía. Estaban plenamente convencidos del imperativo de acatar

las leyes.


GRECO ROMANA

La cuarta época cultural nació en forma orgánica de la tercera… en la cultura Greco latina, donde el hombre

plasma en maravillosas obras de arte una imagen perfecta de sí mismo, en El Mundo físico exterior, y dónde

representa en el arte dramático el desenvolvimiento del destino, como lo hace esquilo. Y fíjense ustedes por

contraste, en la forma en que los egipcios solían investigar la voluntad de los dioses. Aquella victoria sobre la

materia que se observa en la cultura griega significa otro paso adelante que da el hombre hacia la calidad

aceptación de la existencia física; y en la cultura romana latina el hombre termina de identificarse por completo

con el plano físico. Quién comprende esto, sabe asimismo que hay que reconocer en esto la cabal manifestación

exterior del principio de la personalidad. Por esta razón es en Roma donde se manifiesta por primera vez

aquella que se llama el concepto jurídico, cuando vemos al hombre por primera vez en su calidad cívica de

ciudadano. Tan solo una ciencia confusa puede empeñarse en buscar las raíces de la jurisprudencia en no sé

cuántos tiempos anteriores. Lo que anteriormente se concebía como derecho era de índole totalmente

diferente. Con máxima precisión caracteriza el Antiguo Testamento en los 10 mandamientos la ley de los

tiempos anteriores. Lo que Dios mandaba, constituía los conceptos legales de entonces. Es un absurdo

moderno, tratar de buscar los orígenes de los conceptos jurídicos en tiempos de hammurabi y otros anteriores.

Por primera vez se hace valer el derecho legítimo, el concepto legítimo, del ser humano con derechos cívico, En

Roma. Todavía en Grecia el ciudadano era un mero miembro de la ciudad República. El ateniense, el espartano

tenía mayor valor en su calidad de ciudadano que como individuo. Se sentía parte integrante de la ciudad de

República. Recién en Roma el ciudadano llega a valer algo como individuo, recién en Roma esto se hizo factible.

Sería fácil comprobarlo con lujo de detalles. Lo que hoy en día llamamos un testamento, no existían esta forma

actual antes de los tiempos de la antigua Roma. En su significado actual el testamento apareció en aquel

momento, porque tan solo entonces le era permitido al individuo, determinar qué cosa quería con su voluntad

egoísta, para imponer esta voluntad a sus descendientes. Anteriormente hubo otros impulsos, distintos de la

voluntad personal, que garantizaban el orden colectivo, comun. Así podríamos comprobar con muchos

ejemplos en qué forma el hombre se iba emancipando en el plano físico.


Actual 5ta época post-atlante: Anglo-Sajona

Actualmente vivimos en la quinta época cultural, en esta época donde la cultura ha descendido a un plano por

debajo del hombre. Vivimos en un tiempo donde el hombre se ha tornado el esclavo de las circunstancias

físicas, del ambiente. En Grecia se empleó el espíritu para espiritualizar la materia, y la materia espiritualizada

la tenemos ante los ojos en la figura de Apolo, de Júpiter, en las tragedias de sófocles, etcétera. En aquellos

tiempos el hombre ya había puesto el pie en el plano físico, sin embargo, no había descendido todavía a un

plano más inferior. Y aún era así en Roma. La bajada a esferas por debajo de la humana, ha tenido lugar tan solo

ahora. En nuestros días se hizo el espíritu esclavo de la materia. En estos últimos siglos se ha invertido

muchísima energía espiritual para estudiar el plano sensible con respecto a sus fuerzas naturales y para hacer

que este plano visible, físico, sea un lugar, digamos, que ofrece la mayor comodidad disponible al hombre… qué

energía espiritual se necesitó para inventar y producir la máquina de vapor, el sistema ferroviario, el telégrafo,

el teléfono, y todo lo demás, una inmensa inversión de fuerzas espirituales se requirió para idearse y producir

tales aparatos y comodidades de esta cultura puramente sensorial!¿Y a qué se dedicaron las fuerzas

movilizadas?¿Acaso hace una diferencia esencial con respecto a la vida espiritual, si en una cultura remota el

hombre molía el grano entre 2 piedras, precisando obviamente de muy pocas fuerzas espirituales para

efectuarlo, o si podemos pedir el grano por telegrama para que se manden grandes cantidades desde América y

se muela en los molinos más sofisticados? Mucho aparato para satisfacer el estómago, nada más. Hagámonos

conscientes de qué infinidad de fuerzas vitales espirituales se invierten en la cultura meramente material. La

cultura espiritual aún no aprovecha mucho de los medios físicos de nuestra civilización. Por ejemplo, el

telégrafo digamos, se utiliza muy rara vez al servicio de asuntos antroposóficos. Si ustedes hicieran unas

estadísticas para comparar lo que se gasta para la cultura material y lo que beneficia a la vida espiritual,

comprendería que el espíritu ya se sumergió a niveles subhumanos, tornándose en esclavo de las exigencias

físicas.

De este modo, vemos que la cultura ha tomado un rumbo descendiente en el sentido más decidido de la palabra,

hasta en los tiempos modernos, en la quinta época cultural, arriesgándose a hundirse aún más profundamente.

Por esto la humanidad necesita ser salvada, por virtud de un impulso nuevo, de perderse definitivamente en la

decadencia. Nunca jamás en el pasado bajó la naturaleza del hombre a tales profundidades de la materia. Tuvo

que venir un impulso potente, el más potente de los impulsos en la tierra. Este se realizó en la aparición del

Cristo Jesús, que dio el estímulo hacia una nueva vida espiritual. Lo que se nos brinda en la vida espiritual como

fuerzas ascendentes en medio de la tendencia descendente, esto lo recibimos por virtud del potente impulso

dado por el Cristo Jesús. Dentro de esta descenso hacia la materia física se iban presentando continuamente

impulsos espirituales. Empezó a desarrollarse, primero lentamente, luego gradualmente a un ritmo más

acelerado, la vida crítica que en la actualidad está aún en ciernes pero ha de florecer en el futuro, ascendiendo a

una gloria inimaginable, porque recién en tiempos venideros logrará la humanidad comprender los evangelios.

Y entonces, cuando se comprendan en todo su alcance y cabal, se verá la suma enorme de vida espiritual que

contienen. Cuanto más se expanda el Evangelio en su aspecto real y correcto, tanto más podrá la humanidad

desarrollar y cultivar una vida espiritual, y volver a elevarse a los mundos espirituales, a pesar de la imponente

cultura material.